Renovados y triunfadores junto a Dios

VICTORIA con DIOS EN TODO MOMENTO

Existe una gran cantidad de textos, personas y teorías new age que difunden esquemas sobre cómo mejorar la calidad de nuestras vidas: la autoayuda, la superación personal, el desarrollo profesional, la obtención del éxito, la paz interior, la motivación diaria, el logro de metas, la búsqueda de la felicidad, la llave de la prosperidad, la clave de la libertad, el mejoramiento de la autoestima, la intensidad del amor, entre otros aspectos.

 

Es curioso analizar los cuantiosos bienes que muchas personas han “invertido” en este tipo de “diseños de vida”, cuando entendemos que la fuente de inspiración de todo esto, se origina en La Palabra de Dios. Al discernir la Biblia sabemos que es una formidable enciclopedia del pensamiento renovado. 

 

El punto es que toda teoría de pensamiento positivo pierde solidez cuando carece de la presencia de Dios. 

 

 


Hay quienes han visto derrumbar sus proyectos y no han llegado a la cúspide porque han basado su éxito en personas, bienes y teorías, pero han omitido la confianza plena en aquél que nunca nos falla: Nuestro Creador.

 

Pensar positivo no es contradictorio a ser cristiano, siempre y cuando pongamos delante de todos nuestros planes a Dios. Lo que nos lleva al fracaso o a no solidificar nuestras metas, es creer que únicamente por nuestro propio intelecto o bienes podremos lograrlo todo.

 

 

La propia Biblia enseña claramente que hemos sido creados para pensar. Y que la fe incluye el pensar bien: "No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto." Romanos 12, 2. El poder de nuestro pensamiento es grandioso cuando nos llenamos de Dios. Un cristiano negativo ha claudicado en su fe, ya que la fe es una expresión interior enteramente positiva: "Yo Quiero", "Yo Puedo", "Yo Creo", "Yo Confío". Ser positivo es tener convicción inquebrantable de la existencia y la realidad de Dios, aún sin verle: "La fe es aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver" Hebreos 11, 1.

 

El aprendizaje en mi vida cristiana de lo que el humanismo llama “pensamiento positivo” es “pensar a la manera de Dios”, “pensar bíblicamente”. Dios no es negativo, sino un Dios de visión, fe y esperanza. De modo que las personas que se cierran totalmente al término “pensamiento  positivo”,  olvidan un principio muy sencillo: "El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente." 2 Corintios 5, 17.

 

Mi cita favorita por excelencia evoca sentir que Cristo está siempre conmigo para darme fuerza y renovarme en cada acto o plan trazado: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece." Filipenses 4, 13.

 

Historias, fábulas, enseñanzas y cualquier teoría de superación y reflexión, tienen una inspiración y origen bíblico. En la Bilbia están todas las respuestas a las interrogantes de nuestra mente y corazón. Seguro conoces la fábula de la tortuga y la liebre, si piensas que alguien se la inventó, deberías leer Eclesiastés 9, 11.

 

En próximas ediciones compartiré contigo varios puntos de éxito que sin duda todos ellos están en la Palabra de Dios. La Biblia tiene a Dios como autor y fue escrito por hombres santos quienes fueron asistidos por el Espíritu Santo.

 

Es imposible aceptar que el humanismo por sí sólo puede construir teorías de prosperidad. Únicamente aceptando la presencia del Señor en nuestras vidas, lograremos fortalecernos día a día para alcanzar lo que anhelamos, enfrentar cualquier caída para levantarnos con ánimo y continuar nuestro camino. Confía en Dios y verás que tu vida tendrá un real sentido y tus proyectos tendrán verdadera solidez.

 

 

Con afecto

Javier

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