El don de la perseverancia

PERSEVEREMOS CON FIRMEZA Y SABIA PACIENCIA

Definimos a la perseverancia como el valor que tenemos para actuar con constancia y esperar con paciencia un resultado. La perseverancia requiere de una actitud firme y esfuerzo continuo para evitar la comodidad o la evasión a fin de emplear nuestros medios, estrategias y fe en Dios para convertir nuestros buenos deseos en realidades. El esfuerzo para saber esperar y una actitud persistente en cada momento de nuestras vidas, nos permitirán disponer de un medio ideal para maximizar los resultados anhelados.

 

Podemos alcanzar perseverancia si: somos constantes en nuestras actividades, actuamos previendo las dificultades, esperamos con firmeza, logramos prudencia, vivimos con paciencia, buscamos el bien, enfrentamos retos sin temor, adquirimos compromisos personales, decidimos con sabiduría, aprendemos a valernos por nosotros mismos, luchamos por nuestros anhelos, evitamos rendirnos cuando las cosas no marchan como esperábamos, nos levantamos una y otra vez. Y desde luego, depositamos nuestra plena confianza en nuestro Buen Padre Celestial.

Un gran líder que ya partió de este mundo, al hablar sobre objetivos, planteaba en esencia lo siguiente: "No somos dueños de resultados, pero sí somos dueños de nuestro mejor esfuerzo. Pero Dios es dueño de los resultados, de ahí nuestra plena confianza en Él para alcanzar nuestras metas" (*). Muy cierto verdad, debemos confiar en Dios, esforzarnos con firmeza y saber esperar.

 

Debemos confiar en  los tiempos de Dios, en su voluntad para con nuestros anhelos: "Ustedes necesitan constancia para cumplir la voluntad de Dios y entrar en posesión de la promesa." Hebreos 10, 36. Ciertamente habrá momentos en que los resultados no son los esperados por diversas complicaciones, sin embargo no debemos soltarnos de la mano del Señor, debemos permanecer firmes en todo momento: "Feliz el hombre que persevera en la prueba, porque después de haberla superado, recibirá la corona de Vida que el Señor prometió a los que lo aman." Santiago 1, 12.

 

Nuestra Biblia muestra una cita muy concisa: "Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración." Romanos 12 ,12.

 

Ahora bien, estableciendo primero lo primero, podemos proseguir, señalando que la paciencia es una virtud que nos permite perseverar adecuadamente, pues cada paso debe ser avanzado con prudencia y en justa medida, ni lentos ni descarriados. Aquí una verdadera joya: "El descarriado se sacia con los frutos de su conducta, y el hombre de bien con sus acciones. El incauto cree todo lo que le dicen, pero el prudente vigila sus pasos. El sabio teme el mal y se aparta de él, el necio es temerario y se siente seguro. El iracundo comete locuras, el hombre reflexivo sabe aguantar." Proverbios 14, 14-17. 

 

Cada prueba nos pule como un fino diamante, así es Dios, Él no hace personas renovadas:  "Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, nuestro hombre interior se va renovando día a día." 2 Corintios 4, 16.

 

Perseverar es avanzar con fe, aún cuando todo parece indicar que las probabilidades se agotan. Sostengámonos con fuerza del brazo del Señor para dar cada paso con tesón. Caminemos confiados, caminemos firmes, caminemos constantes. "El que persevera, alcanza". Sabio refrán sin duda.

 

Con afecto,

Javier

 

 

 

(*) Dedico este blog a un líder que dejó una importante huella de constancia y ejemplo. [Saadin Solah].

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