La virtud de adaptarnos al cambio

LA VIDA FLUYE EN UN CONSTANTE CAMBIO

Los seres humanos buscamos metas, estabilidad, tranquilidad. Aunque a veces olvidamos algo: la vida no es estática; la vida fluye, la vida se mueve constantemente. A lo largo de nuestra existencia nos enfrentaremos a distintos cambios que marcan un punto de inflexión en nuestro rumbo; y cuando no estamos preparados, los cambios nos toman desprevenidos causando frustración y malestar.

 

La estrategia para frenar estos pesares consiste en estar siempre alertas para notar los cambios que se nos presentan, tanto grandes como imperceptibles . Tenemos que notar lo que ocurre a nuestro alrededor para anticiparnos a los hechos venideros con la adecuada preparación a fin de afrontar con lucidez lo que se nos viene. Debemos convertirnos en personas lo suficientemente fuertes para poder adaptarnos con rapidez a los cambios, sobretodo a aquellos que no estaban en nuestros planes.

 

Una persona que vive en la burbuja de la "zona de confort" atrae terribles consecuencias para sí misma, pues se convierte en un ser facilista y vulnerable a los cambios. Aprendamos a actuar en función del contexto de cada situación. No veamos al cambio como una amenaza sino como una oportunidad. 

Nuestra vida puede cambiar en cuestión de segundos y dar un giro radical, pero si dominamos el arte de anticiparnos a los cambios, podremos definitivamente: "controlar el cambio". Hay que vencer el miedo, la comodidad y la negación a experimentar nuevas situaciones, hay que tomar las cosas con calma y confiar plenamente en que Dios nos fortalecerá para afrontar lo inesperado.

 

Seamos optimistas, ya lo dice la filosofía milenaria: "Si un problema tiene solución, no cabe la angustia ni el enojo; y si un problema no tiene solución, tampoco pues al final no tiene sentido".  Si las cosas no salen como esperamos, demos vuelta a la página y aprendamos del error, intentemos otras opciones y abandonemos la resistencia al cambio. Dios dispone cada cambio en nuestras vidas para perfeccionarnos.

 

La vida es un río que fluye con fuerza y hacia varias direcciones, no es un charco de agua estancada y maloliente. Vivimos para los cambios y en cada cambio evolucionamos, el cambio cuesta pero  saca lo mejor de nosotros si sabemos prever. No nos demoremos en actuar, si dejamos pasar mucho tiempo, puede ser demasiado tarde.

Las señales que llegan a nuestras vidas, sean sutiles o fugaces, no pueden pasar desapercibidas, por ejemplo: diferencias emotivas en una relación, una molestia en el cuerpo, un cambio de actitud de un ser querido, cambios laborales, cambios económicos, cambios en nuestra comunión con Dios, entre otros. Asimismo, debemos estar preparados para enfrentar eventos fortuitos e inesperados como: quebrantos económicos, laborales, de salud, de seguridad, etc.

 

Debemos estar preparados mental y espiritualmente. Recurramos a nuestra querida Biblia: "Todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios." 1 Tesalonicenses 5, 5-6.

 

La Palabra de Dios nos muestra cómo debemos actuar: "Que tus ojos miren de frente y tu mirada vaya derecho hacia adelante. Fíjate bien dónde pones los pies y que sean firmes todos tus caminos. No te desvíes ni a derecha ni a izquierda, aparta tus pies lejos del mal." Proverbios 4, 25-27.

 

Dios en su sabia voluntad permite cambios en nuestras vidas, nos lleva por senderos que no conocemos pero para perfeccionarnos: "Conduciré a los ciegos por un camino que ignoran, los guiaré por senderos desconocidos; cambiaré las tinieblas en luz delante de ellos, y el suelo escarpado en una llanura. Estas son las cosas que haré, y no dejaré de hacerlas" Isaías 42, 16.

 

  • "El hombre cuidadoso advierte el peligro y se pone a salvo; los ingenuos siguen adelante y lo pagan." Proverbios 27, 12.
  • "El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré?" Salmos 27, 1.

 

Te dejo estas lecturas para tu reflexión:

  • Mateo 25, 1-13
  • Hebreos 12, 5-14

 

Quienes aceptan los cambios en lugar de resistirlos son más propensos a la felicidad, comencemos a desarrollar una “mentalidad de cambio”. Salgamos del estancamiento con nuevas rutinas, las crisis se originan para nuestra transformación y crecimiento.

 

Salgamos victoriosos en Cristo. No olvides esto: "Donde Dios nos lleve, Dios nos proveerá".

 

Con afecto,

Javier

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