Las personas que son un tesoro en nuestras vidas

conservemos a las personas que  BRINDAN COLOR A NUESTRO MUNDO

Nuestra vida transcurre y con ella, llegan varias personas con quienes compartimos distintos ambientes: familiares, laborales, sentimentales, de amistad, de compañerismo, entre otros. Nos hemos relacionado con distintas personas, cada una de ellas con su particular personalidad y forma de ser. Pero de todo este cúmulo de personas, han sobresalido ciertas personalidades con quienes nuestra afinidad llega a los más altos puntos de satisfacción en nosotros, y es que sin duda hay personas que han llegado a nuestras vidas para bien y por tanto representan un verdadero tesoro pues con estas personas hemos disfrutado de dichosos momentos, con estas personas se comparte honestidad, alegría, fraternidad, comunicación plena, fidelidad y lealtad.  Estas personas se alegran con nuestros triunfos, tienen confianza para hablarnos con la verdad, saben escuchar nuestras confidencias y no huyen cuando tenemos dificultades, al contrario, están ahí para apoyarnos.

 

Con estas personas especiales disfrutamos gratos momentos, nos permiten explotar nuestra personalidad a plenitud pues no representan barreras, de hecho, con ellas podemos celebrar la vida por todo lo alto y explotar nuestra esencia en su máxima expresión. Es muy agradable poder conservar a quienes con sus pinceles de vida alegran nuestro mundo. Es reconfortante que lleguen este tipo de personas a nuestras vidas, por eso se dice que no importa la cantidad sino la calidad de personas con quienes nos relacionamos.

 

Disfrutar de un sentimiento de permanencia es posible con quienes nos reconfortan, nos sacan sonrisas y nos llegan al corazón con cualquier gesto (palabras de aliento, apretón de manos, miradas cariñosas, actos nobles). Este tipo de relaciones se cultivan con los pequeños detalles y las situaciones más sencillas.

 

Podemos encontrar personas así, desde nuestro propio hogar hasta nuestros más lejanos círculos sociales. Al ser una relación que tiene importancia en nuestras vidas, es digno de apreciarla y conservarla. Ciertamente, la superficialidad de nuestros actos y una vida sin lazos afectivos fuertes, pueden romper las más lindas relaciones, y sin darnos cuenta, podemos dejar escapar a personas que valen mucho en nuestras vidas y cuando queramos recuperarlas puede ser demasiado tarde. Cuando la confianza se rompe, se rompe la solidez de toda relación.

 

Y es que toda relación, debe alimentarse día a día con una altiva comunicación y absoluta sinceridad. No olvidemos los detalles, no importa el tamaño, pero sí importa mucho entregar un detalle con amor y sinceridad. Una dulce sonrisa, un abrazo sincero, reírse a carcajadas, una frase reconfortante, un "te quiero/te amo" puede valer mucho más que cualquier detalle material. Demostremos afecto a nuestras "personas especiales", aprendamos a conocerlas para descubrirlas con los ojos de corazón y disfrutemos la vida con ellos, celebrando cada momento vivido.  No permitamos perder a aquellas personas que nos acompañan en nuestras alegrías y nos apoyan en tiempos críticos.

 

Dios en su infinito amor, ha dispuesto que lleguen personas valiosas a nuestras vidas pues siempre hay propósitos. Nadie llega a tu vida por azar, si una persona llega a tu vida demuestra que puedes brindarle amor, y si alguien es realmente importante en tu vida no dejes que se vaya sin motivos relevantes.

 

Las personas especiales nos acompañan siempre y nos apoyan en momentos difíciles: "El amigo ama en cualquier ocasión, y un hermano nace para compartir la adversidad." Proverbios 17, 17.  No olvidemos brindar nuestro mejor trato como el que desearíamos para nosotros: "Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes" Lucas 6, 31. 

 

Que el amor y el bien prevalezcan en toda relación: "Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Amense cordialmente con amor fraterno, estimen a los otros como más dignos." Romanos 12, 9-10.

 

No olvidemos que Dios es amor y Él nos invita a amar:  "Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor." 1 Juan 4, 7-8.

 

Celebremos la vida con quienes están ahí para demostrarnos su afecto. La amistad, el amor, la fraternidad, las buenas relaciones son tesoros que debemos conservar.

 

Con afecto,

 

Javier

 


 

(*) Agradecimiento especial a Guadalupe Rodriguez por su aporte en esta edición. ¡Un abrazo en Cristo!


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