Seamos agradecidos

LA GRATITUD es co-partícipe DE NUESTRA FELICIDAD

El agradecimiento es un sentimiento que nos permite reconocer un beneficio otorgado hacia nosotros. Ser agradecidos es una actitud valiosa que contribuye a nuestra felicidad y paz interior. Dar las gracias representa un acto importante que nos lleva al aprecio y regocijo por todo aquello que nos ha sucedido, y consecuentemente esta actitud nos conduce hacia un mejor estado de ánimo.

 

Incluso, estudios científicos han demostrado la relación directa entre el agradecimiento y la salud, por eso se debe cultivar todos los días. Con la gratitud, los seres humanos reconocemos las bondades recibidas y desde luego, reconocemos que hay una fuente más grande que nosotros mismos que origina tales beneficios. Dios nos invita a convivir con un espíritu de gratitud en cada una de nuestras acciones, demos gracias al Señor en todo lo que hagamos o digamos. Seamos gratos también con nuestras familias, con nuestros padres, con nuestros amigos, con nuestra pareja; en fin, con aquellas personas que nos brindan motivos para sonreír.

 

En efecto, agradecer por todas las bendiciones recibidas nos permite tomar conciencia del amor que vivimos, así también debemos agradecer por aquellas situaciones complicadas, pues como sabemos, todo problema nos fortalece y nos brinda aprendizaje para mejorar. Por ello, debemos agradecer todo aquello que recibimos, ya que al final todo es parte de un propósito para crecer como seres humanos.

Un agradecimiento sincero y fluido, genera a su vez un sano círculo de felicidad recíproco con quienes nos rodean. Así también, permitámonos ser agradecidos con nosotros mismos por todo lo que hemos logrado con nuestros dones y limitaciones de la mano del Altísimo. La gratitud es un músculo intangible que se fortalecerá a medida que lo entrenemos, de esta forma percibiremos cada vez más cosas por las cuales debamos ser agradecidos.

 

Demos gracias a Dios por estar vivos, por las alegrías y las dificultades, por las bendiciones recibidas y por las lecciones aprendidas, por el pan de cada día, por tener un hogar, un techo, un trabajo, una esperanza.

 

Demos gracias por cada amanecer, por percibir la luz del día, por las sonrisas que brotan de nuestro rostro, por el privilegio de aprender de los problemas, por las emociones experimentadas. Seamos gratos con quienes están a nuestro lado y nos aceptan tal como somos, para navegar con la alegría y la tristeza. La gratitud nos lleva a valorar la vida a plenitud. Empecemos nuestro día a día con un corazón agradecido.

 

En cualquier circunstancia agradezcamos a Dios: "Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo". Efesios 5, 20. Y qué mejor forma de agradecer a Dios con una alabanza en su honor: "Celebraré con cantos el Nombre de Dios, y lo alabaré en acción de gracias".  Salmos 69, 31.

 

Está escrito: "Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios" 2 Corintios 9, 11.

 

Te invito a profundizar esta lectura:  Lucas 17, 11-19.

 

 

Recuerda esto: Las personas más felices no son las más agradecidas, sino que las personas más agradecidas son las más felices.

 

Con afecto,

Javier

 

 

 

 

 

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