Juguemos limpio

UN JUEGO LIMPIO NOS HARÁ GANADORES EN LA VIDA

Hemos escuchado la expresión "juego limpio" / "fair play", sobre todo en el campo deportivo, para describir al buen comportamiento entre competidores o rivales de un juego. Un comportamiento respetuoso y fraterno hacia el oponente, marca la diferencia. Sin duda, este comportamiento es fundamental tanto en jugadores como en hinchas, dirigentes deportivos, patrocinadores, entre otros.

 

En nuestra cotidianidad, vemos como en el deporte hay quienes no juegan limpio, tanto dentro como fuera de la cancha. Pero, el juego limpio es una práctica que trasciende la frontera del deporte y debe ser aplicada en todos los aspectos de nuestras vidas.

 

El juego limpio debe ser una insignia en cada competencia o acto, pues una persona debe enfocarse en lograr su objetivo, respetando a quienes lo rodean. La victoria conseguida a costa del maltrato hacia un rival, en el fondo es amarga. En cambio, la victoria obtenida fruto del esfuerzo personal, el respeto hacia los demás y la convivencia fraterna, tiene un sabor dulce y satisfactorio. 

 

La naturaleza del ser humano tiene la convicción de "ganar" o hacer prevalecer sus criterios en cada competencia de la vida. Es necesario dejar atrás todas las malas prácticas que manchan un juego limpio: envidias, violencia, trampas, egoísmos, difamaciones al rival, mentiras, ser malos perdedores, poner la "zancadilla" al oponente para que tropiece, "ganar a toda costa" sin importar si se cae en el lado malo, entre otras deshonestas prácticas.

 

La buena convivencia personal, hace ganador por excelencia a un ser humano, por tanto, hagamos el bien en nuestro camino para lograr nuestros objetivos, luchando con la verdad como nuestra carta de presentación. No olvidemos también jugar limpio con nosotros mismos. El respeto hacia los demás, el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo honesto, la tolerancia, la sana superación personal, la generosidad, la actitud conciliadora, la paz y el disfrute fraterno de la competencia, son valores propios del juego limpio. Es necesario acotar que el juego limpio también implica denunciar con respeto al juego sucio.

 

Está escrito: "¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres?" Malaquías 2 : 10.

 

"Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo." Efesios 4 : 31-32.

 

"Evita las cuestiones estúpidas y carentes de sentido: ya sabes que provocan serios altercados. El que sirve al Señor no debe tomar parte en querellas. Por el contrario, tiene que ser amable con todos, apto para enseñar y paciente en las pruebas. Debe reprender con dulzura a los adversarios, teniendo en cuenta que Dios puede concederles la conversión y llevarlos al conocimiento de la verdad." 2 Timoteo : 23-25.

 

 

Recuerda, una persona vencedora podrá saborear su victoria de la manera más grandiosa cuando juega limpio, se debe competir no únicamente para ganar, sino para disfrutar del juego y demostrar decencia.

 

Con afecto,

 

Javier

 

 

 

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