Mejoremos a nuestra sociedad con altruismo

SOMOS PARTE DE UNA SOCIEDAD, CONTRIBUYAMOS A SU MEJORA

Jesucristo nos encomendó amar, servir, ser fraternos, y también nos brindó instrucciones para que seamos solidarios con quien lo necesite:

 

"Estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”. Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”. Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo” " Mateo 25: 43-45.

 

El altruismo es una cualidad que posee un ser humano para procurar de manera desinteresada el bien de las personas, incluso a costa del interés propio.

 

Necesitamos una sociedad más justa, más noble, más solidaria, en donde la gente no pase de largo frente a las necesidades ajenas, la indolencia humana, no cabe en un mundo cristiano. Lo repito, Jesús nos invita a ser compasivos:

 

"Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver”. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?». «El que tuvo compasión de él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede tú de la misma manera»." Lucas 10: 30-37.

 

En esta lectura podemos apreciar, que la ayuda del buen samaritano no consistió únicamente en conmoverse ante la miseria del otro hombre, fue más allá, aceptó el riesgo de detenerse a pesar de lo peligroso del camino, lo ayudó y a más de ello, entregó parte de su dinero para que lo cuiden en el albergue, y, por si fuera poco, estaba dispuesto a pagar más si fuese necesario.

 

Hemos escuchado la frase: "No des el pescado, mejor enseña a pescar", y concuerdo con ello, pues si una persona no come pescado, es porque no sabe pescar. Sin embargo, también es muy cierto que una persona que no ha comido pescado y tiene su estómago vacío, le será más difícil aprender a pescar. Por tanto, primero es necesario ofrecerle pescado y saciar su hambre, para que luego esta persona pueda aprender el oficio de la pesca. Es decir, si una persona está caída, es primordial tenderle la mano, para luego dejar que se valga por sí misma.

 

Imaginémonos a una persona que no tiene recursos económicos para estudiar o emprender, si se mantiene así, tendrá desventaja en la vida frente al resto de personas que sí tienen recursos. Pero si a esta persona, se le da un empujón anímico y económico, podrá lograr una competitividad eficaz en su entorno.

 

Sin duda, Cristo fue un verdadero protagonista del cambio en la convivencia humana y nos hace un llamado a atender a los más necesitados. La Iglesia tiene una doctrina social, desde nuestro fundador Jesucristo hasta nuestros días, y ésta se origina con un fraterno encuentro del mensaje evangélico y su concordancia ética con los problemas que surgen en la sociedad.

 

Es necesario dar con amor, sin buscar intereses personales o sacar en cara tu ofrenda, y menos cuando se avivan los arrebatos pasionales. Está escrito:

  • "Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada". 1 Corintios 13 : 3.
  • "Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,  para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará." Mateo 6 : 2-4.

 

Que Dios a través de su Palabra, nos haga reflexionar: Es un don de Dios que podamos disfrutar de los bienes recibidos por nuestro esfuerzo, pero también Dios nos invita a ser solidarios y no encerrarnos en el status de las riquezas:

 

  • Dios es garante del esfuerzo que hace una persona para conseguir sus bienes: "Yo he comprobado esto: lo más conveniente es comer y beber y encontrar la felicidad en el esfuerzo que uno realiza bajo el sol, durante los contados días de vida que Dios le concede a cada uno: porque esta es la parte reservada a los hombres. Además, si Dios ha dado a un hombre riquezas y posesiones, y le permite disfrutar de ellas, tomar la parte que le toca y alegrarse de su trabajo, ¡eso es un don de Dios! ". Eclesiastés 5 : 17-18. 
  •  La riqueza que se consiga, no debe convertir a una persona en indolente frente a las necesidades ajenas: "A los ricos de este mundo, recomiéndales que no sean orgullosos. Que no pongan su confianza en la inseguridad de las riquezas, sino en Dios, que nos provee de todas las cosas en abundancia a fin de que las disfrutemos. Que practiquen el bien, que sean ricos en buenas obras, que den con generosidad y sepan compartir sus riquezas. Así adquirirán para el futuro un tesoro que les permitirá alcanzar la verdadera Vida."  1 Timoteo 6 : 17 -19.

 

Una sociedad justa y solidaria, es una sociedad cristiana, pues es consecuente con la Palabra:

 

"Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque esos son sacrificios agradables a Dios". Hebreos 13 : 16.

 

La solidaridad, la compasión y el compartir con los necesitados es un pilar fundamental del amor. Buscar un mundo más solidario, es clave para construir un mundo cristiano. No lo digo yo, lo dice la Palabra de Dios.

 

Con afecto,

Javier.

 

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