LA VICTORIA DE JESÚS: FELICES PASCUAS

JESÚS VENCIÓ A LAS TINIEBLAS Y NOS LIBERÓ POR AMOR

Un gozo enorme y gratificante desborda nuestros corazones al celebrar la victoria de Jesús frente a las tinieblas. Luego de haber sido condenado, crucificado, muerto y sepultado, Él venció a la muerte y resucitó victorioso al tercer día, liberándonos de las cadenas de la oscuridad.

 

La misión de Jesucristo en este mundo marcó un nuevo rumbo en nuestra historia y en nuestra salvación, Jesús mismo fue quien se sacrificó por nosotros y luego triunfó lleno de Gloria en su resurrección. 

 

Jesús nos mostró el amor tan divino de Dios Padre, Él venció a la muerte, al odio, a las mentiras, rompió las cadenas de la condena y triunfó sobre el egoísmo de quienes no pudieron abrir su corazón para entender que Él es Hijo de Dios Vivo. Jesús experimentó todo lo que representa el hecho de vivir como un ser humano, por ello conoce nuestras debilidades y sabe como rescatarnos.

 

La debilidad humana no permite alcanzar la plenitud con Dios, por ello necesitamos a Cristo como fuente de fortaleza, manantial de vida, esencia de victoria, perfume de amor y viento de paz. Por nuestras propias capacidades no podríamos lograr la victoria, por ello necesitamos de la victoria de Jesús para ser libres y victoriosos junto a Él.

 

"Pasado el sábado, al aclarar el primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a visitar el sepulcro. De repente se produjo un violento temblor: el Ángel del Señor bajó del cielo, se dirigió al sepulcro, hizo rodar la piedra de la entrada y se sentó sobre ella. Su aspecto era como el relámpago y sus ropas blancas como la nieve. Al ver al Ángel, los guardias temblaron de miedo y se quedaron como muertos. El Ángel dijo a las mujeres: «Ustedes no tienen por qué temer. Yo sé que buscan a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto, pero vuelvan en seguida y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y ya se les adelanta camino a Galilea. Allí lo verán ustedes. Con esto ya se lo dije todo.» Ellas se fueron al instante del sepulcro, con temor, pero con una alegría inmensa a la vez, y corrieron a llevar la noticia a los discípulos. En eso Jesús les salió al encuentro en el camino y les dijo: «Paz a ustedes.» Las mujeres se acercaron, se abrazaron a sus pies y lo adoraron. Jesús les dijo: «No tengan miedo. Vayan ahora y digan a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allí me verán.»" Mateo 28 : 1 -10.

 

El Domingo de Resurrección, Domingo de Pascua, es una fecha muy especial en la que celebramos también que por medio de Jesús hemos sido renovados e invitados a compartir la felicidad eterna. Por más debilidades que tengamos, el único camino es Jesús, pues nuestras luchas terrenales se convertirán al final en victoria. Por tanto, si nos aferramos a Jesús, nuestro futuro está garantizado por Dios mismo ya que Él ha hecho una Alianza Divina con nosotros, sellada con la Sangre de su único Hijo.

 

Pero es importante reflexionar en algo muy sencillo: ¿Tanto amor y sacrificio, qué nos ha costado a los seres humanos?, si analizamos esta interrogante, realmente nos veríamos como seres que no merecemos tanto amor; pero así es Dios, su amor para con nosotros en tan inmenso que no podríamos explicar con palabras cómo pudo haber hecho tanto por nosotros. Este amor tan inmenso debe ser retribuido por nuestra parte con fidelidad absoluta a Jesús, a sus enseñanzas, a su legado, vivamos con sus preceptos que se resumen en lo que Él dijo con su propia boca: "Jesús dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el gran mandamiento, el primero.  Pero hay otro muy parecido: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Mateo 22 : 37-39. Busquemos amar a Dios, amar a nuestro prójimo y amarnos a nosotros mismos como templo de Dios, de esta forma podremos honrar a Jesús y a su sacrificio por nosotros.

 

No dudemos ni por un instante de la victoria de Jesús, que nuestra fe y convicción sea indestructible para proclamar que Jesús resucitó triunfante. Pese a que no hemos visto a Jesús resucitado, podemos sentir como Él nos renueva cada vez que comulgamos, cada vez que sentimos amor, cada vez que en su Presencia nos vemos fortalecidos en los momentos difíciles. Ya lo dijo el propio Jesús:  "«¡Felices los que no han visto, pero creen!»" Juan 20 : 29b.  Si perseveramos en nuestra fe, viviremos con Él:  "Le dijo Jesús: «Yo soy la Resurrección y la Vida . El que cree en mí, aunque muera, vivirá.  El que vive, el que cree en mí, no morirá para siempre.» Juan 11 : 25-26.

 

Recuerda esto:  Jesús es el único que ha logrado lo que ningún científico podrá hacer: darnos vida más allá de la muerte. Jesús nos tiene preparado una vida más allá de lo terrenal, más allá de las malas noticias e injusticias de este mundo, nos tiene preparado una vida eterna donde el amor y el bien sean permanentes. Vivamos esta fiesta de Resurrección con alegría y gozo, dibujemos una sonrisa en nuestro rostro y sembremos una flor de amor en nuestros corazones para dar Gloria a Jesús por su victoria, que también es nuestra victoria. Jesús está vivo, vivamos en Él día a día. Felices Pascuas.

 

 

ALABADO SEA JESUCRISTO

¡POR SIEMPRE SEA ALABADO!

 

 

Con afecto,

Javier

 

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