La Armadura de Dios (Parte 4)

LA CORAZA DE LA JUSTICIA

La coraza dentro de la armadura, es un elemento muy importante que protege al tórax y a su interior a los órganos internos que son esenciales para la vida. El órgano más importante que se ubica dentro de esta zona, es desde luego: el corazón.

 

Para proteger a nuestra vitalidad humana, es necesario cubrirnos de la Justicia de Dios, caso contrario como un soldado sin coraza, al recibir ataques, estaríamos expuestos a una muerte segura. Sabemos que el pecado es muerte, pero Jesús es vida, es salvación, es redención y purificación. Un corazón que busque la pureza, debe luchar por alejarse del pecado y en consecuencia se renovará con vida en Cristo. Nuestro corazón necesita de la Justicia de Dios para vivir, para que nuestros latidos tengan el son del amor, de la paz y la santidad plena.

 

Cuando nuestro corazón se corrompe y se llena de impurezas, al dejar que el pecado lo manche, estamos despojándonos de la Coraza de la Justicia. Un corazón bueno es un corazón justo. Una lucha constante para nosotros es procurar ser fuente de palabras y acciones de amor, cuidando nuestro corazón, ya que la tendencia humana es dañar su corazón de impurezas: "Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre»." Marcos 7, 21-23. En este sentido Jesús nos indica que de un corazón malo, provienen acciones malas. Estas acciones malas son ocasionadas cuando nos alejamos de la Justicia de Dios.

 

Si nos colocamos la Justicia de Dios, tendremos una sólida protección para nuestro corazón, tendremos vida plena, seremos personas de bien. Sin duda, en el momento en que tomemos la decisión de aceptar a Dios en nuestra vida y ser ejemplo de acciones buenas, nuestro corazón será albergue de amor y Dios lo verá: "Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón»." 1 Samuel 16, 7b.

 

 

Sabemos que Jesús nos justificó del pecado, pero nuestra lucha consistirá en tratar de alejarnos del pecado lo más que podamos, debemos esforzarnos en vivir una vida justa en obediencia a Dios. La justicia se practica como resultado de la obediencia a Dios y siguiendo sus enseñanzas. Esta justicia es la que debemos colocarnos como una coraza en nuestra lucha espiritual para proteger a nuestro corazón. La Justicia de Dios es coraza impenetrable de los cristianos, con ella tendremos emociones renovadas y gozosas.

 

Recuerda esto: Procuremos revestirnos con la Justicia de Dios como coraza para proteger a nuestro corazón del pecado, un corazón sano nos permitirá tener gozo pleno. Nuestra lucha consistirá en aferrarnos al amor de Jesús con todas nuestras fuerzas, reconociendo su amor por nosotros al redimirnos en la Cruz. Debemos alejarnos del pecado con el mayor empeño posible, y debemos obedecer a Dios, siguiendo sus enseñanzas. Un corazón bueno, es un corazón de Dios y éste corazón bueno permitirá que hablemos y actuemos con amor hacia los demás, frente a las circunstancias venideras.

 

Con afecto,

Javier.

 

 

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