La Armadura de Dios (Parte 5)

EL CALZADO DEL EVANGELIO DE LA PAZ

La referencia bíblica para describir que un soldado deba tener sus pies protegidos con un calzado apropiado, corresponde a un análisis de protección muy importante debido que una pisada firme es vital para tener seguridad dentro de cualquier terreno. De hecho, la estructura del calzado de los soldados romanos se efectuó para que se los coloquen incluso si estaban dormidos, de modo que estaban preparados si iniciaba una batalla.

 

Desde nuestro punto de vista humano, lo que nos otorga firmeza, estabilidad y equilibrio en nuestro caminar es la disposición para leer, entender, proclamar y practicar el Evangelio, la Palabra de Dios. Hacer esto nos reivindica como profetas de luz. Sin duda alguna, no se puede concebir firmeza únicamente con la proclama, sino con la práctica. Poder practicar lo que predicamos es la gran lucha para comprender este elemento de la Armadura de Dios: " Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. Pero, ¿como invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica? ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: "¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!" Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: "Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?" La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo." Romanos 10, 13-17.

 

 

Como cristianos, tenemos la obligación de asimilar la palabra de Dios para estar firmes en el camino de la vida, estar preparados para proclamar la Buena Nueva y no dejarnos manipular por teorías anti-cristianas que pretender confundirnos. Proclamar el Evangelio es amar la vida y guardar nuestra lengua del mal, así nuestra búsqueda hacia la paz será fructífera:

 

"El que ama la vida y desea gozar de días felices, guarde su lengua del mal y sus labios de palabras mentirosas; apártese del mal y practique el bien; busque la paz y siga tras ella." 1 Pedro 3, 10-11.

 

Ahora bien, buscar predicar la Palabra de Dios debe ser el inicio, pues la práctica nos hará seres libres y felices, para recibir la paz, la paz de la Palabra, la paz de Dios:

 

 

"Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes." Filipenses 4, 9.

 

Los pasos firmes se vinculan por añadidura al cristiano que lleva en su corazón, en su mente y en sus actos la Buena Nueva. Proclamar a Dios es proclamar la paz y practicar la palabra es cosechar paz en nuestra vida:

 

"¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación, y dice a Sión: «¡Tu Dios reina!»." Isaías 52, 7.

 

 

Recuerda esto: En nuestro caminar podremos encontrar vías complicadas y obstáculos hostiles, pero la Palabra de Dios proclamada, pero sobretodo practicada, nos dará firmeza y paz en cada momento. La práctica de la Palabra es lo que se nos confrontará como la lucha en la que debemos esforzarnos por vencer.

 

Con afecto,

Javier